
Para mediados del 2003 una amiga se fue a la ciudad de Santiago, por un intercambio estudiantil… así que después de conversarlo nos dimos cuenta que era la excusa perfecta para irme unos días al país vecino.
Siempre se menciona los problemas entre Perú y Chile, ya sea por las guerras pasadas, por la migración, por el trabajo, por el pisco, por el suspiro limeño, etc.
A pesar de los comentarios de la familia para que no viaje, aliste una maleta que tenia por ahí tirada y al no ser un viaje programado… compre un pasaje Lima-Santiago-Lima en la empresa de buses Ormeño y me encamine en el primer de los muchos viajes que vendría hacia el vecino país del sur.
Habiendo pasado 19 horas en un bus sin aire acondicionado y con los asientos nada reclinables, llegamos a la frontera… en donde se quedaron algunos viajeros ya que por algún motivo no les podían sellar la entrada a Chile.
Cuando entre al país vecino el cambio fue notorio desde el tipo de asfalto, las casas, el acento, el ambiente…. prácticamente hasta el aire se sentía distinto, o quizá era la emoción de poder estar a un día menos de viaje para llegar a Santiago.
En el trayecto pasamos un desierto tan árido que uno dejaba correr la imaginación en cada duna, así que por ratos no quedaba otra cosa que leer o escuchar música para distraerse, ya que el paisaje no cambiaria en las próximas 24 horas.
Al anochecer del día siguiente llegamos a la capital chilena… en una terminal de buses bastante ordenada y desde donde tome un taxi para irme al barrio de Providencia.
Fue muy grato ver una cara conocida y que me esperaba preocupada por tan largo viaje al haberlo realizado en bus, así que después de charlar mucho… imaginaron que estaría cansado pero yo quería salir de rumba pues estaban en vísperas de las fiestas nacionales.
Al día siguiente el ambiente festivo estaba por todos lados, en las fondas, en los parques, en las casas y en la calle… calles que por cierto están muy limpias y un sistema de buses ordenado…. ni que decir del subte, puesto que en Perú nos existe subterráneo.
Pasar las fiestas de Chile fue muy bueno, bailando cueca (parecido a la marinera), tomando piscola y comiendo asado.
Ya entonces se podía decir que tenia la justificación para la universidad, pero luego se realizaron mas actividades de turismo y claro no podía dejar de asistir, puesto que era parte de la carrera que venia estudiando.





El viaje duro casi un mes, logrando estar en Arica, Santiago, La Serena, Coquimbo, El Cajón del Maipú, Viña y lográndome escapara a Mendoza (Argentina), que me quedaba muy cerca desde Santiago y además asistir a la presentación de los 30 años de ausencia de Pablo Neruda, me hizo pensar que ya iba haciendo tiempo de retornar a Perú.



La gente me trato muy bien, siempre amables y corteses, como a la letra de una de sus canciones dice: “…y veras como quieren en Chile, al amigo cuando es forastero…”.
Esto me hizo pensar la idea errada que a veces se tiene en Lima, del ciudadano chileno
Pero el solo pensar que me tocaría retornar en bus no me hacia mucha gracia, menos el volver a pasar mas de 24 horas por el desierto… pero como no quedaba de otra me toco ir al terminal de buses… puesto que como aficionado a la fotografía este recorrido me ayudaría a captar algunos momentos para terminar una historia de viaje en e imágenes.


Bien por tu viaje. Esto parece más ordenado y lo es. Ese es el problema. Bien que te gustó y que vayamos diluyendo esto de las peleas entre países Chile Perú, Ecuador Perú, Ecuador Colombia y más.
ResponderSuprimirSaludos
Vicente
en chile queremos a todos poh
ResponderSuprimir